El origen de las células solares bifaciales que actualmente dominan el mercado con una cuota de más del 90% se remonta a los esfuerzos de Antonio Luque en torno a 1976. Bien es cierto que hubo otros precedentes con diseños muy diferentes al que hoy predomina: la patente de Mori que describía contactos en caras perpendiculares a las de incidencia de la luz, las células con contactos ínter-digitados en la cara trasera (que tienen una bifacialidad limitada) y los desarrollos del programa espacial soviético, que en el contexto de la guerra fría apenas trascendieron internacionalmente. Pero antes de los esfuerzos de Luque y compañía, el término «bifacial» no existía en la literatura científica fotovoltaica. A quién atribuir méritos no es tan importante como entender la secuencia de los hechos, porque nuestro presente no es inevitable, es consecuencia de anécdotas y accidentes históricos. Todo podría (y quizás debería) ser diferente.
En 1979 Luque funda el Instituto de Energía Solar (IES), y en 1981 crea, junto a Javier Eguren, una empresa que fue la primera en comercializar las placas bifaciales. Isofotón llegaría a ser la séptima empresa mas grande del mercado solar internacional, antes de que la industria solar europea fuera casi borrada del mapa por la emergencia de China como gran potencia industrial.
La motivación inicial de Luque venía dada por la necesidad de disminuir el coste de la energía solar, y la solución imaginada por Luque consistía en iluminar ambas caras de una célula bifacial usando un reflector parabólico, maximizando la potencia generada por cada célula. Pero más influyente que la idea original de Luque resulto ser una propuesta de otro miembro del IES, Cuevas: usar la cara trasera de las placas bifaciales para aprovechar la luz reflejada por el suelo. La simplicidad de esta alternativa y la dificultad técnica de la propuesta original de Luque, llevó a que la propuesta de Cuevas se instaurara como el nuevo paradigma de la tecnología bifacial. Pero se puede argumentar que la idea de Cuevas, pese haber contribuido a la consolidación de la tecnología bifacial, quizás tuvo también un efecto pernicioso, contribuyendo al abandono de ideas más arriesgadas pero con mayor potencial basadas en aprovechar simétricamente ambas caras de las células bifaciales. Todos nuestros actos, incluso cuando están motivados por las mejores intenciones, conllevan un aumento de entropía y ciertos efectos perniciosos. Quizás también tuvieron efectos perniciosos las comprensibles inquietudes de los inversores por la cuenta de resultados en el corto plazo, que llevaron al abandono por parte de Isofotón de la tecnología bifacial y de su avanzada tecnología de células de tipo n, con una arquitectura equiparable a las células PERT modernas (con una pasivación superficial menos eficaz que la desarrollada posteriormente por el grupo de Martin Green). Tras este retroceso en la estrategia de Isofotón, el mercado estuvo dominado por las células de tipo p y por la tecnología monofacial durante mas de cuatro décadas, hasta que por fin las células de tipo n y las placas bifaciales se impusieron comercialmente gracias a su clara superioridad tecnológica con cuarenta años de retraso.
El IES, con especial protagonismo de Eduardo Lorenzo, también tuvo un papel decisivo en la construcción la primera planta fotovoltaica con seguidores de eje horizontal, que fue también la primera instalación solar de Europa y segunda del mundo en llegar al MW, tras el desastre de Carrizo Plain (California): un fallido experimento en el uso de reflectores que también fue muy determinante en el rumbo de la tecnología solar. Quizás ha llegado el momento de volver a imaginar nuevas formas de aprovechar la tecnología bifacial. Ojalá nos acompañen las fuerzas para elegir el camino menos transitado y con mayor pendiente, siguiendo el ejemplo de Luque, Sala, Lorenzo, Eguren, Araújo, y tantos otros. Cuarenta años después, las placas bifaciales de Isofotón siguen funcionando en la azotea del IES, y el recuerdo de lo que pasó, nos sigue inspirando.
Es necesario pedir disculpas a los protagonistas de esta historia porque sin duda las cosas no fueron exactamente como aquí se han contado. Otra versión de la historia, más veraz, detallada e interesante que la aquí expuesta, se puede encontrar aquí:
https://oa.upm.es/71747/1/First_bifacial_PV_modules.pdf
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